La muerte de un recolector de residuos y la represión policial a la protesta de los empleados municipales de Posadas, pusieron de manifiesto la veta menos promocionada de la gestión de Leonardo Stelatto: salarios paupérrimos y  precarización laboral tensionan al máximo el vínculo con los trabajadores.

Por Redacción Variaciones

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 “Posadas linda de nuevo” reza la gorra que lleva puesta el hombre. Junto a la frase, luce el nuevo logo de la Municipalidad de Posadas, un diseño que remite a la  pequeña flor de mburucuyá que Ramón Ayala inmortalizó en su insigne canción Posadeña Linda. Debajo de la visera, sobre el pómulo izquierdo, la sangre brota desde el orificio que hace un rato nomás, produjo en el rostro de este trabajador municipal, un perdigón policial. Alrededor, varios de sus compañeros y compañeras se alborotan ante las cámaras de los celulares de los movileros.

Algunos de los trabajadores de prensa,  están transmitiendo en vivo para sus respectivos canales. Es de noche, casi las nueve. En el ambiente reina la humedad.

–Acá hay más.–dice una trabajadora, enseñando la palma de su mano cubierta de cartuchos.

–Mirá, filmá acá–dice otro, enseñando su cuello perforado.

Todos quieren contar algo, todavía con la represión a flor de piel. Hace minutos nomás, sobre la colectora de la ruta nacional 12, donde se encuentra el espacio laboral denominado “Base El Zaimán”, quince patrulleros de la Policía de Misiones, apoyados por efectivos de Infantería, el Grupo de Operaciones Especiales y con presencia de la Gendarmería Nacional, arremetieron a balazos (de goma) contra las trabajadoras y trabajadores que se manifestaban pacíficamente frente a su lugar de trabajo, en el marco de una paro municipal que incluyó diversos puntos geográficos en la capital misionera, y que hace foco en un conjunto de reclamos de índole salarial y laboral hacia la comuna que encabeza el intendente Leonardo “Lalo” Stelatto.

Ahora la policía se ubica estratégicamente en la zona. Los trabajadores municipales vuelven a encender una fogata e improvisan una asamblea. Varias de las personas todavía están temblando por los nervios. Uno de los muchachos, se arremanga la joggineta, dejando al descubierto doce orificios de bala en sus piernas. Cuenta:

–Desde la mañana que estamos acá ejerciendo nuestro derecho a la protesta. Tranquilos, en la colectora.  Vino la policía, nos pidieron que corramos un poco las gomas que estábamos quemando, por el tema de la visibilidad de los automovilistas que circulaban por la ruta. Cuando estábamos corriendo las gomas, el comisario López dio la orden y la policía empezó a dispararnos de una. Ahí nos replegamos y empezamos a defendernos con piedras y palos para evitar que sigan disparando. Fue una cacería.

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Maximiliano Villalba tenía 26 años y era recolector de residuos. Llevaba 8 años prestando servicio para la Municipalidad de Posadas,  pero lo hacía, como tantos otros en la comuna, en un marco laboral de precarización laboral absoluta, regido por la vulnerabilidad de un contrato sin relación de dependencia que se renovaba cada tres meses, y que lo privaba –pese a la constante exposición al riesgo implícita en su labor cotidiana- de toda cobertura de salud e incluso de los derechos básicos a los que todo trabajador debiera acceder. El 16 de junio de este año, hace apenas un puñado de días, mientras trabajaba,  sufrió un accidente en una calle sin salida del barrio Latinoamérica, y perdió la vida.  Su fallecimiento, que desnudó una vez más la delicada situación de los empleados municipales, fue una de las razones por las cuáles el conflicto entre el sector y la patronal se agudizó. A su vez, la figura de Maximiliano emerge como un símbolo de lucha para la erradicación de la precarización laboral entre los trabajadores municipales.  

Criado en el barrio Yacyretá, donde pasó la mayor parte de su infancia y adolescencia, “Maxi” cursó sus estudios primarios en la Escuela 53  y la secundaria entre el CEP 4 y el CEP 1. Era un pibe rodeado de amistades, fanático de River Plate, de su familia y de salir a bailar. Todavía lo recuerdan participando de los carnavales de Itaembé Guazú, vecindario al cual pudo mudarse junto a su familia una vez que, después de una vida de alquilar, accedieron a la vivienda propia, hace ya cuatro años. Era padre de un niño y una niña.

Cuenta Sonia, su madre:

–Nunca tuvo conflicto con nadie. Nunca una pelea. Tenía amigas y amigos de a montones. Era alegre y muy compañero, muy familiero. Su papá es empleado municipal hace más de treinta años. Esa mañana salieron juntos. Horas después recibí el llamado que ninguna madre quiere recibir. No merecía morir de esa forma. Nadie merece morir así. El camión recolector ni siquiera estaba habilitado. No funcionaba la bocina ni tenía VTV. Todo era precario. Exigimos justicia. Ojalá nadie más tenga que sufrir esto.

Maximiliano Villalba

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La mañana siguiente a la represión, el edificio principal de la Municipalidad de Posadas, situado sobre calle San Martín y Rivadavia, amaneció rodeado de cientos de empleados y empleadas dispuestos a proseguir la protesta. Volquetes de basura volteados en las calles adyacentes y el apoyo en el reclamo en la mayoría de las dependencias comunales, fortalecieron el clamor. Incluso, el Concejo Deliberante, que tenía programada una sesión, debió suspender la misma ante el tenor del contexto. Habla Ramón T. (37):

–Hay varios heridos por lo que sucedió anoche. Da mucha rabia. Somos nosotros los que mantenemos la ciudad, los que nos desvivimos por los vecinos y los que hacemos que esta gestión pueda sacar chapa con que Posadas está mejor. Todo eso es posible gracias a nuestro esfuerzo. Pero lo que no se ve es esta realidad que queremos que se sepa: cobramos sueldos miserables y miles de nosotros estamos totalmente en negro.

Cerca de diez mil personas trabajan en las distintas reparticiones de la Municipalidad de Posadas. Desde el Sindicato de Obreros y Empleados Municipales de Posadas (SOEMP) estiman que “no menos de 3.000 están en negro”, es decir, cerca del 30% del personal se desenvuelve bajo alguna de las tantas figuras que tiene la precarización laboral. La más extendida es la del contrato temporal (3  o 6 meses), que priva al trabajador de obra social, aportes, aguinaldo y otros derechos.

Cuenta María A. (53):

–Ellos (por la patronal) se aprovechan que estamos en negro y alambrando cada tres meses a ver si te renuevan el contratito, para hacerte trabajar fuera de horario, o los domingos, para maltrarte, y obligarte a tareas que no corresponden. Y cada año te prometen que te van a poner en blanco pero nunca pasa. Yo hace diez años estoy con contrato, y hay compañeros que hace más de quince años están así.

Daniel Porto, Secretario General del SOEMP, tiene una experiencia de cuatro décadas como trabajador municipal y hace treinta que abraza el sindicalismo. “Nunca, jamás vi una represión con armas contra los trabajadores municipales como la que ocurrió anoche en la Base El Zaimán” asegura el gremialista. “Estábamos de paro por tiempo indeterminado, y en tiempo récord el Ministerio de Trabajo dictó la conciliación obligatoria, en dos horas. Decidimos no acatar, porque queremos soluciones a los reclamos. Los sueldos no alcanzan y hay más de tres mil compañeros en negro. Esto va a colapsar. Los trabajadores tenemos que ser parte de la discusión, tenemos que poder manejar la bolsa de trabajo, pero no nos dan nada y así estamos cada vez peor. La precarización en la Municipalidad de Posadas es un flagelo que ninguna gestión resuelve” añade Porto.

Transcurre el día y las voces de los trabajadores municipales en lucha se diseminan por las emisoras radiales. Son relatos que dan cuenta de padecimientos económicos e incertidumbre laboral. A través de las redes sociales, las fotografías llegan desde cada sector, en clara señal de unidad ante el conflicto.  Dice Laura R. (32)

–Hay un chiste bastante repetido, que pinta masomenos como que todos los empleados municipales lo único que hacemos es tomar mate. Nada más lejos que eso. Nosotros cuidamos a los chicos en las guarderías, brindamos atención en salud, en tránsito, mantenemos la limpieza, controlamos los vectores en los domicilios, trabajamos en la higiene alimentaria, en áreas de educación, estamos en los barrios, en fin, el empleado municipal se desvive por los vecinos y por eso es tan injusto estar pasando por todo esto. Si hoy estamos en la calle protestando s porque no damos más, ya no llegamos a fin de mes.

Julio O. (40) cuenta que su salario mensual como empleado contratado de la Municipalidad de Posadas no llega a los 30 mil pesos, es decir, muy por debajo del  salario mínimo vital y móvil establecido por el Consejo Nacional del Empleo, la Productividad y el Salario en $ 45.540 a partir de junio de este año (en agosto se eleva a $47.850). A raíz de ello, Julio maneja un remisse por las tardes y los fines de semana.

–No hay forma de mantener a la familia si no conseguís otro trabajo. Yo estoy todo el día fuera de casa, trabajando y apenas cubro gastos básicos. Muchas veces no se llega a fin de mes. Encima la inflación es terrible y en Posadas es mayor a la media del país.  Es la realidad de todos los municipales, excepto los cargos directivos o jerárquicos. Y el Ministerio de Trabajo no sabemos porqué no hace nada si sabe bien que acá los salarios están a la baja y que hay miles de precarizados.–dice Julio.

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“Empleados municipales intentaron tomar El Zaimán y agredieron a la Policía: hubo enfrentamientos y un comisario terminó internado” tituló en su sitio web el matutino Misiones On Line, en un artículo en el cual señalan que “por los disturbios, un comisario termino hospitalizado por heridas de gravedad”.  En otro párrafo, justificando la violencia institucional ejercida por las fuerzas de seguridad, añade: “los manifestantes, lejos de cesar los ataques y dialogar, optaron por atacar a los uniformados que se encontraban en la zona”.

El Territorio por su parte, en su versión impresa incluyó la noticia en rincón de la portada, evitando hablar de represión y titulando “Incidentes con la Policía y varios heridos frente a la Base de El Zaimán”.

Primera Edición en cambio, no incluyó el tema en su tapa, y en un artículo publicado en la sección Política y Economía, habló de “feroces enfrentamientos” y de “varios heridos en ambos bando”. 

De este modo, varios medios de comunicación, tanto radiales como gráficos y digitales, utilizaron diferentes eufemismos para evitar hablar de una represión a la protesta social cuya responsabilidad recae en este caso, en el gobierno provincial, específicamente en el Ministerio de Gobierno encabezado por el ministro Marcelo Pérez, responsable político de la fuerza en cuestión.

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Con el voto de 50.555 personas en las elecciones del 2 de junio de 2019, el hasta entonces presidente de la Dirección Provincial de Vialidad, Leonardo “Lalo” Stelatto, se convirtió en intendente de la ciudad de Posadas siendo el candidato que mayor caudal de votos logró en la historia electoral de la capital misionera.

Adoptando el slogan “Posadas linda nuevo” –un elegante tiro por elevación a  la gestión de su antecesor, Joaquín Losada – Stelatto focalizó su primera etapa de gestión en la obra pública (repavimentaciones principalmente)  y el mejoramiento de algunos barrios, buscando profundizar además la impronta turística de la capital misionera, reactivando espacios de veraneo en las costas del río Paraná, disponiendo de transporte público gratuito al modo “interplayas” y señalizando la ciudad con cartelería alusiva a los principales atractivos. Así mismo, realizó modificaciones importantes en materia del tránsito vehicular (cambio de sentido de algunas avenidas importantes, sistema de estacionamiento, etc)  y explicitó  “el desafío de activar una nueva cultura de trabajo en el Municipio”. 

En un discurso propiciado en marzo de 2021 durante la apertura de las sesiones oridinarias del Concejo Deliberante de Posadas, Stelatto habló de la necesidad de “recuperar el lugar central del empleado municipaL, que volvió a ser protagonista de la gestión, gracias a su capacidad y compromiso no con un color político o un Intendente, sino con su ciudad y su gente”.

La semana pasada, Stelatto apareció en varios medios nacionales como “el único alcalde argentino en participar de la IX Cumbre de las Américas”  que se desarrolló en la ciudad de Los Ángeles, Estados Unidos. Allí, el intendente de Posadas compartió la  “experiencia de Posadas Sustentable camino a la smart city, enclave de la economía del conocimiento, el turismo y el comercio”.

Lalo Stelatto (a la derecha) en la Cumbre de las Américas

Hasta este tramo de su gestión, Stelatto había tenido roces pero no conflictos graves con el sindicato que representa a los trabajadores municipales. La muerte del recolector Maximiliano Villalba y la represión con la que la Policía de Misiones respondió a la protesta de los trabajadores en la Base El Zaimán, tensan esta relación a niveles extremos y exponen un trasfondo que demanda soluciones urgentes a problemas de larga data.

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En el modelo de distribución de los recursos de la Argentina,  hay una matriz que básicamente funciona de la siguiente manera: de cada peso que se recauda, el Estado Nacional se queda con 75 centavos,  las provincias  con 21 centavos y  los municipios  con 4 centavos.  Una de las consecuencias de esta situación, es la fuertísima asimetría salarial existente entre los empleados del Estado Nacional con los de las Provincias y a su vez entre éstos y los empleados de los municipios, que son a todas luces, por lejos los más desfavorecidos, rozando como en el caso de los empleados municipales de Posadas y la mayoría de las comunas misioneras, sueldos por debajo de la línea de pobreza.

 A la situación salarial, como bien denuncian los propios trabajadores, se suma la compleja e irresoluta situación de la precarización laboral y las condiciones laborales. Sobre esta coyuntura, la respuesta del Estado no puede seguir siendo la represión y la indiferencia. No hay ciudades lindas con trabajadoras y  trabajadores vapuleados.  

Al cierre de esta nota, el sindicato había acatado la conciliación obligatoria dictada por el Ministerio de Trabajo de la Provincia y que abrirá un espacio de diálogo y negociaciones entre las partes.

(Fotografía: El Territorio)

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